Reseña de La Hamburguesa Humana

Cartel promocional de la presentación de La Hamburguesa Humana que tuvo lugar en la librería Black Mask

Cartel promocional de la presentación de La Hamburguesa Humana que tuvo lugar en la librería Black Mask

 

 Después de un tiempo tengo que decir a mi favor que La Hamburguesa Humana está teniendo su pequeño rincón del éxito. En menos de cinco meses me he quedado con 7 ejemplares en casa. El resto está vendido y repartido en varias librerías del territorio. Es probable que la reedite y/o la traduzca, pero eso lo marcarán las ventas de la editorial, quien sabe. El tema está en que después de cinco presentaciones y una modesta distribución la editorial Sven Jorgensen está ganando su posición dentro de la industria editorial independiente. Poco a poco espero que vaya aposentándose, tan solo es cuestión de constancia y de editar buenos libros.

El abuelo del ojo dilatado y un servidor estamos en ello.

Pero la finalidad de esta entrada no es enjabonarme la espalda a mi mismo sino la de subir la última reseña que nos ha llegado hasta ahora. La editamos en este blog ya que su autor, el casero de La Casa Marsten, nos la dejó en la sección de comentarios de GoodReads pero quisimos darle un poco más de visibilidad.

En fin, sin más preámbulos os dejamos con las impresiones del libro firmadas por LA CASA MARSTEN. Qué aproveche.

“Me ha gustado está peculiar antología de relatos cortos, siempre de menos de 10 páginas, con un relato largo final de 100.
Y digo peculiar por dos razones.

Una, porqué Ricard Millàs ha mezclado dos géneros poco propensos a fusionarse, el Z y el erótico. Unos relatos catalogados como Spicy Pulp, el equivalente de combinar novela negra con subgénero zombi y aderezarlo todo con un creciente erotismo narrativo. Una mezcla explosiva e interesante que me gustó y divirtió mucho. Son directos y explícitos, tanto en las escenas de violencia como de sexo. Y un puro divertimento que más allá de esta primera lectura.
Y es que podría parecer que son simples relatos transgresores por el mero hecho de vender sangre, vísceras y sexo, pero esta no es la intención principal del libro. En palabras del mismo autor: “Mi intención es la de difuminar el efecto zombi sustituyéndolo por algo tan cotidiano como las relaciones humanas. Con ello no estoy quitándole importancia al género, simplemente uso los ingredientes que tengo a mi antojo.” Quiere hacernos ver que las pasiones y miserias de la Humanidad seguirán existiendo y expresándose aunque nuestra Sociedad “civilizada” sea aniquilada, en el caso particular y anecdótico del libro, por un apocalipsis zombi. Por eso, puede ser interesante leer hasta donde seríamos capaces de llegar en semejantes circunstancias, que hay de bueno o malo en contener nuestros instintos o anhelos. En definitiva, el libro creo que nos reta reflexionar sobre todo esto. Pero a la vez, la parte más divertida, morbosa, transgresora y superficial también puede y debe disfrutarse sin complejos. Ambas cosas son compatibles y no por eso una desmerece a la otra.

El uso en muchos relatos de la primera persona del singular convierte al lector en el protagonista, padeciendo en su propia piel (para bien o para mal) lo que se narra en la historia. No sé si nunca me había puesto en la piel (pútrida) de un zombi, pero ha sido divertido experimentarlo.

Un hecho que puede sorprender es el experimento que hace el autor en algunos relatos repitiendo una misma historia narrada desde diferentes puntos de vista. La misma escena pero cambiando matices. A mí este juego no me acabó de convencer por encontrarlo un poco repetitivo y sin un claro interés por mi parte. Sería el “pero” que le pondría a esta antología, la falta de más variedad en las historias, las situaciones y los escenarios dentro de la temática escogida. El énfasis a veces demasiado marcado en el cómo se narra un relato en detrimento de lo que se cuenta. Pero creo que leyéndolo con cierta mesura, no de golpe, se pueden disfrutar todos. A mí al menos así me ha funcionado.

El relato largo “Instrumental Quirúrgico” me ha gustado también y da un contrapunto adecuado a los relatos cortos, desarrollando una historia más holgadamente. El final está en la línea de los otros relatos, pero no por eso es menos bueno. A mi me gustó.

He encontrado a faltar un índice de los relatos, que al parecer por error no se incluyó en el libro.
Los relatos que más me han gustado han sido:
– Los dientes del diablo
– Nikon D50
– Suavizante para el pelo

El segundo hecho peculiar, diferencial, de este libro son los orígenes literarios del autor, los cuales parten de la poesía. Este bagaje está muy presente especialmente en los relatos cortos, donde se puede disfrutar de una rica prosa con un cuidado estilo. Me gustó. Ciertos pasajes sonaban más a poesía recitada que a prosa leída, creando un contraste original y rompedor dada la temática de los relatos.

Por todo esto, mí valoración particular es buena.
Así pues, si queréis leer algo diferente, de calidad y transgresor, intentad conseguir este libro. No os defraudará”.

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